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El nitrógeno, el macronutriente por excelencia

Más del 60% de los fertilizantes utilizados cada año en el mundo corresponden a productos nitrogenados. Su uso es clave en la agricultura, pero pese a ello la eficiencia de estos fertilizantes ha sido tradicionalmente muy baja.

En la actualidad han aparecido nuevos productos que buscan aumentar la eficiencia, proteger el medioambiente y rentabilizar el negocio al agricultor. Muy buen ejemplo de ello son el eNelent y el FermagGrains.”

 

En la naturaleza  existen dos formas principales de nitrógeno: el de la atmósfera donde se encuentra el 78% y en el suelo en forma de materia orgánica.

Para hacer un buen cálculo de la correcta aportación de nitrógeno a nuestros cultivos es necesario hacer un análisis del suelo para conocer las necesidades reales del cultivo así como la cantidad de nitrógeno contenido en el suelo tras la última cosecha.

El control de la gestión del nitrógeno es esencial ya que un exceso provocará que la planta sea más vulnerable a enfermedades y plagas y además sea sensible a desajustes florales en algunas especies. Por el contrario, un déficit de nitrógeno imposibilitará un correcto desarrollo vegetativo y el rendimiento de la explotación se verá afectado de forma negativa.

Pese a la gran importancia y utilidad, la baja eficiencia en el uso del nitrógeno ha generado importantes daños económicos y medioambientales. Es por esto que hoy en día una de las tendencias más poderosas en la industria de los insumos agrícolas es buscar nuevas alternativas de fertilizantes a base de nitrógeno con el objetivo de aumentar la eficiencia en el uso.

A pesar de la continua investigación y desarrollo el mercado ya ofrece soluciones:

  1. La aplicación de un recubrimiento físico (coating) que tenga propiedades de liberación controlada de manera que los nutrientes se vayan entregando a través del tiempo dependiendo de la temperatura y humedad del suelo.
  2. Añadir al fertilizante un producto inhibidor que bloquee o postergue la acción de procesos biológicos y/o bioquímicos que transformarán al fertilizante en una forma más propensa a pérdidas.
  3. Aportar a los nutrientes formas nitrogenadas que requieran una transformación biológica para poder ser absorbidas por las plantas.

En Fertilizantes Gombau apostamos por este último grupo, ya que entre otros atributos, respeta la flora y la fauna microbiológica del suelo. Prueba de ello son las dos familias que forman la gama de productos tecnológicos desarrollados por nuestro equipo: eNelent y FermagGrains. Estas dos gamas de productos son capaces de sincronizar las necesidades de la planta con la metabolización del nitrógeno, además de evitar las pérdidas habituales de los fertilizantes convencionales (lixiviación, volatilización, bloqueo, etc.) mediante moléculas “amigables” con el medioambiente.

Actualmente Fertilizantes Gombau está en la vanguardia de la nutrición vegetal y en especial en la aportación de nitrógeno, combinando eficiencia, rentabilidad y respeto por el medio ambiente.

El azufre y la liberación gradual del nitrógeno, protagonistas del abonado de fondo en cereal de invierno

Los dos cambios más destacados en la fertilización de fondo en cereal de invierno pasan por los abonos nitrogenados ricos en azufre y los fertilizantes de liberación gradual, según se constata en la zona norte de la península.

Los fertilizantes con contenido de azufre están adquiriendo cada vez un papel más importante en el abonado de fondo en cereales de invierno gracias a la función de desbloqueo del fósforo del suelo y a las propiedades agronómicas del azufre. Éste es el cuarto macronutriente y su importancia en el desarrollo de la planta es fundamental. La presencia del azufre en los fertilizantes nitrogenados influye de forma positiva en la absorción del nitrógeno en la planta.

Cooperativas consultadas afirman que juntamente al aumento de los abonos con azufre, se le suma el aumento del uso de una nueva gamma de fertilizantes de liberación controlada, ya que puede suponer una única aplicación, lo que resulta un ahorro en los costes de trabajo y energía.

Existen diferentes tipos de liberación lenta, dentro de los cuales se han desarrollado nuevas gammas con mayor eficiencia y favorables para las floras microbianas del suelo. Éstos fertilizantes de liberación controlada además de las virtudes conocidas, reducen de forma muy considerable las pérdidas por lavado en caso de lluvias.

Los fertilizantes de liberación controlada requieren de un mayor asesoramiento técnico, compensado por el mayor rendimiento final (tanto directo como indirecto).

Además, hay que tener en cuenta la lixiviación en las aportaciones de nitrógeno a los campos, por lo que los fertilizantes de liberación lenta reducen el riesgo de contaminación sustancialmente en los acuíferos, concluye Luís López Bellido (Catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Córdoba).

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